Esta noche Morfeo me ha dejado a un lado, se ha olvidado de mi… Tengo como única compañera a Nix, fiel y puntual como siempre. Hipnos, ni siquiera se molesta en visitarme y preguntarme si necesito de su compañía. Me siento cansada, casi sin fuerzas para levantarme, pero pese a todo, el sueño no se digna a presentarse y permitirme cerrar los ojos permitiendo perderme por unas horas en su mundo…Ese mundo que me encanta explorar y en el que me encuentro tan a gusto. Es ahí, solo ahí donde consigo evadirme de toda realidad, donde doy rienda suelta a todos y cada uno de mis pensamientos, sentimientos, miedos, anhelos… Pero me quedaré aquí, bien quieta esperando que el sueño , se acuerde de mi, se digne a presentarse y me lleve volando a su paraíso para poder acariciar cada segundo de mi pasado, disfrutar de mi presente y soñar, simplemente soñar con mi futuro. …Te espero Morfeo, no tardes
Llego tarde, lo se, pero es que no he podido resistir la tentación de continuar el relato de mi hermanita susurros de tinta.
Te acercas a mí sigiloso, casi sin
respirar y te llevas mi dedo a tú boca.
Sin mediar palabra, me coges de la
cintura y me besas mientras siento estremecer todo mi ser.
Poco a poco te acercas a mi cuello y lo
recorres con tú lengua recogiendo mis gotitas de sudor.
-Cariño- Me susurras con tono
travieso. -No vamos a reventar el termómetro, vamos a derretirlo.
En ese mismo instante y sin dejarme
mediar palabra, comienzas a besarme como si fueras a comerme,
mordisqueando mis labios con ardiente pasión fundiendo tú boca con
la mía.
El calor del cuarto es insoportable,
pero apenas lo siento, sólo quiero que me hagas el amor, que me
poseas, que me devores, que nuestros cuerpos se fundan y se
conviertan en uno solo.
Como animales salvajes nos denudamos
arrancándonos la ropa y nos dejamos caer en el suelo.
-Cariño- te digo. - Estás ardiendo-
-No amor- me contestas. -Todavía no,
pero tranquila, que todo llega-
Con tú lengua comienzas a recorrer
todo mi cuerpo hasta llegar a mi sexo deteniéndote en él.
Con una suavidad exquisita, siento como
lo lames, lo besas y lo degustas hasta llenarte de mi elixir.
Quiero moverme, pero no me dejas. Tú
sonrisa juguetona y traviesa me dice que lo mejor está por llegar.
Me tomas por la cintura y me penetras
disfrutando mi cuerpo primero tiernamente y luego aumentando la
intensidad hasta hacerme gritar con tus brutales y deseadas
embestidas.
Como puedo, tomo las riendas y me pongo
encima tuyo. Tocas mis senos y acaricias mi cuerpo con tus manos
mientras yo me agito llena de placer....
Nuestro orgasmo no se hace esperar.
Primero yo y después tu explosión de placer.
Voy contracorriente, a veces me dejo
llevar, a menudo elijo un camino y otras veces, decido por el viento, el mar,
la naturaleza que domine y me guíe por su cuerpo, y a veces deliro cuando creo
que moriré si no te veo.
Con la mochila vacía, con la cara
demacrada, con el silencio como amigo, veo mis recuerdos guardados en un
frasco, pero sé que algún día, un mensaje en una botella, llegara más allá de
la frontera, para disfrazar mi miedo, y un buen día el vendrá para llevarme a
su lecho, y un leve susurro cantará y yo me dejare llevar...
Desastre en mi corazón, y en mis
pensamientos..., se derrumban mis sentimientos.
Nadando por un mar vacío, con el corazón
en otro lugar, lejano, desconocido, no hay vuelta atrás.
Te dejé ir de mi vida, pensé seguir
viviendo el sueño, pero olvidé el sueño para vivir, quise ser feliz, pero al
matar mi sueño murió mi voz,
También mi dolor, pero sobre todo el
amor.
Huracán en mis deseos, la brisa mueve mi
cabello, parece que el viento quisiera arrancarme la piel, el sol daña mis
ojos, mi mirada se desdibuja en el horizonte, me dices que estoy perdida... en
realidad, solo relleno vacios, sin jamás saciar mi sed...
En este mundo loco y racional, siento
demasiado, y mi corazón late muy rápido, tanto que no se lo que es la espera, y
que no puedo esperarte, que no me espero ni a mí...
Discuto con mi corazón, converso con la
luna, lloro con el mar, me consuela una estrella...es una nube mi cama, y mi
calor el puro sol.
Tengo sed de besos, locura transitoria
por echarte sin querer de menos, tocarte acariciarte y dormir bajo tu piel,
sentir tu respiración muy cerca.
Ábreme la puerta de tu cama, la ventana a
tu cuerpo y arráncame un abrazo...
Arden mis ojos, y se pierden en una
laguna de nunca...mi locura...
Mis querid@samig@s. Os debo a todos una disculpa. La última vez que participé en los jueves, no pude responder a vuestros comentarios ni comentar vuestras entradas ya que tuve una lesión en el hombro que me dejó con una sola mano disponible. Poco a poco la lesión parece que remite, aún está aquí conmigo, la cuesta mucho abandonarme, se conoce que me ha cogido cariño, pero por lo menos ya puedo disponer de mis dos brazos y manos. Os mando un beso enorme a tod@s.
En el cine siempre ganan los buenos, aunque sean feos y
artríticos. Quiero decir, que la rubia de ojos azules a la que esperaba Daniel
que se encontraba al otro lado de la calle asido a un ramo de flores no debería
ser tan inaccesible como parecía, pues él era el bueno y ésta era su película,
más y cuando por la mañana ella había aceptado su propuesta sin torcer el
gesto, regalándole una de aquellas
sonrisas que solo saben pronunciar las brujas, la más deseable de las cuales se
acercaba en ese preciso momento moviendo de un lado a otro sus apetecibles
caderas y su falda minúscula para deleite y disfrute de aquella camada de
taxistas que esperaba, frente a la estación de tren, que salieran los turistas
para darles “una vuelta” por Burgos
Cuando le pidió dinero a cambio del sexo Daniel no podía
creer lo que oía. Es decir: ¿acaso no trabajaba ella en un banco?, ¿qué
demonios hacía metida en la prostitución? Cuando recuperó el pulso y el habla
expresó nuestro amigo su indignación pero ella seguía a lo suyo. “Acepto
tarjeta de crédito”, concluyó mientras se vestía.Cuando el buen hombre la sacó,ella trató de ofertarle una Visa Oro. “con
grandes descuentos para usted, faltaría más”. “Cortesía del banco” añadió, “y
de su director, que también le tiene en buena estima”.
“Si quieres”, añadió por compasión ante el gesto
circunspecto de Daniel, “el fin de semana podemos quedar de nuevo. Fuera del
horario de oficina hago descuentos, más aún en tallas pequeñas”.
Con una nueva punzada
en el corazón se despidió el hombre de la puta, que volvía a su casa feliz y
radiante y con doscientos euros más en su cuenta corriente. Salió del motel sin
renunciar a aquella sonrisa ni a la comisión por haber contratado una nueva
tarjeta de crédito. Daniel, sin embargo, siguió en la habitación sumido en la
penumbra,con los pantalones bajados y
con pocas ganas de subirlos.
Tardó un mes en volver al banco y cuando lo hizo, ella
pareció no reconocerlo. Tras sus gafas de ejecutiva y su atractiva pose ahora
no veía a una bruja, como antaño, sino a una arpía, incluso cuando con su dulce
voz le decía que el contrato de su hipoteca ya estaba aprobado a falta de los
rigores de la firma y de una última reunión con el director que, cortésmente,
ya le esperaba en su despacho.
El director del banco también se mostró radiante al
estrecharle la mano a Daniel, más aún cuando le ofreció su pluma para que
firmara aquel contrato maldito que hipotecaba su futuro no menos de cincuenta
años. Cuando el director sacó el tarro de vaselina y lo puso sobre la mesa,
intuyó nuestro amigo el siguiente paso.
“Cuando quieras
terminamos de formalizar el contrato”, rumió el director con un deje embebido
de lascivia.
Y, entonces,Daniel
se dio la vuelta, agachó el orgullo, y apretó los dientes entre sí con tanta
fuerza y aguante como pudo. En fin, cuando de niño soñó que sería protagonista
de una de aquellas películas que veía por la tele nunca pensó que lo sería de
una de Ken Loach.
Tú eres un ángel y yo
una bruja con apariencia de diablesa. Tú te emocionas con las películas
románticas y yo, reparto mi corazón entre el baile y las ciencias ocultas. Tú anhelas
escapar de la ciudad a un sitio más tranquilo y yo, amo las ruidosas calles en
las que he crecido. Tú sueñas despierto
y yo, vivo de noche. Tú lloras en silencio y yo, no lloro nunca.
Tú eres demasiado perfeccionista y yo, no soy muy amiga del
orden. Tú piensas en nuestro futuro yyo,
me limito a nuestro presente. Tú eres de carne y yo, prefiero la verdura. Tú
odias mis pócimas y mi escoba y yo, jamás he pensado en deshacerse de ellas. Tú
te pasas las horas leyendo y yo, sólo leo para memorizar conjuros. Tú te
deshaces en un mar de confidencias
yyo, me lo callo todo. Tú eres un niño
bien y yo, no encajo en tus fiestas pero no me importan las opiniones de fuera
ni los comentarios hirientes.
Nuestras discusiones nacen y mueren entre todo aquello
que compartimos. Un día de playa, el olor a chocolate caliente, el beso más
inesperado, la reconciliación más dulce, la complicidad de una mirada. Somos
polos opuestos condenados a amarnos más allá de nuestras diferencias. Nuestra
vida es un eterno duelo, siempre confrontados, dudando a veces de nuestra
relación, nunca aprendiendo a separarnos del todo. No compartimos metas, ni
gustos musicales, ni creencias, ni siquiera la misma visión del mundo. Nuestros
ataques tienen siempre un contrataque. Nuestro proyecto de vida en común es realmente
arriesgado pero merece la pena intentarlo. Porque el amor puede ganar la última
y definitiva de las batallas. En el fondo, ambos somos uña y carne, enamorados
de aquello que a cada uno le falta y que encuentra en el otro. Tú te mueres por
mis besos y yo, me muero por dártelos.