13/4/11

ESTE JUEVES UN RELATO. RELATO HISTÓRICO


Cada familia tiene su historia y esta es la historia de la mía.

Ummm veamos… ¿por dónde empiezo? ¡Ah si! Por el principio como es lógico. Bueno, es que en mi familia…. La lógica y lo lógico no existe. Y veréis como al final del relato me dais la razón. Empecemos por mi abuela materna que es de la que se todo o prácticamente todo, porque de mi abuela paterna no se apenas nada, bueno, si, que tenía tres tetas en vez de dos como todas las mujeres, pero eso no es relevante y es otra historia. Bien ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Ya me acuerdo. Mi abuela materna. En sus tiempos, alta, con el pelo castaño claro y los ojos grises. En fin, un bombón de la época. Pues bien, mi abuela, ha tenido dos maridos y dos amantes de los cuales, uno se convirtió más adelante en marido también. Total, ha enterrado a dos maridos y a un amante. Del primer amante tuvo una hija, a la cual reconoció como hija suya no su amante si no el padre del susodicho que era viudo; Ya que el amante en cuestión estaba casado y en época de Franco, tener un hijo con otra mujer estando casado, era motivo de cárcel. Total que la hija en cuestión pasó de ser hija de su padre a ser hija de su abuelo y sobrina de su padre. ¿Me seguís? Pues hay más.

Más tarde, conoció a su primer marido, y pese a que su madre (mi bisabuela) la dijo una y otra vez que ese hombre no era bueno y que le dejara, mi abuela, prefirió comprobarlo por ella misma y se casó con él dándose cuenta la misma noche de bodas que su madre tenía razón con respecto a su ya marido, cuando este la propinó su primera paliza. Seguían siendo tiempos de Franco y mi abuela la pobre, entre paliza y paliza, tuvo tres hijas más que con la anterior hacían cuatro. Sobra decir que la infancia de la hija mayor no fue muy buena que digamos, ya que su padrastro le propinaba tantas palizas a ella como a su madre.

Un día mi abuela le echó valor y decidió ir a denunciar a la guardia civil a su marido pese a que en aquella época, la guardia civil no solo no te ayudaba sino que si no volvías a casa, por las buenas, te llevaban ellos por las malas. Pues bien, cuando la guardia civil escuchó a mi abuela, por algún extraño motivo, decidió ayudarla y ellos mismos sacaron de la casa al marido de mi abuela. Sobra decir, que en esos años su marido se gastaba todo el dinero en borracheras y que mi abuela, trabajaba como una mula de carga para que sus hijas pudieran por lo menos tener un plato de comida en la mesa.

Después de aquello, mi abuela siguió trabajando y en uno de esos trabajos conoció a su segundo amante. Amante que años más tarde se convertiría en su segundo marido y en mi abuelo. Él estaba casado y tenía dos hijas. De hecho él y su mujer eran los jefes de mi abuela. Pero como la carne es débil, mi abuela estaba de muy buen ver y él era muy buen hombre pero todo lo que tenía de buen hombre lo tenía de mujeriego, pues le echó el ojo a mi abuela y se convirtió en su amante hasta que un fatídico día su mujer murió y entonces mi abuela pasó de tener un amante a tener una relación formal y años más tarde un marido. Y digo años más tarde porque él se había quedado viudo pero mi abuela aún estaba casada con el anterior y este tardó varios años en morirse. Total que mi abuela se vio de golpe con cuatro hijas propias y dos añadidas.

Poco a poco fueron pasando los años y mi madre se hizo mayor y ahí…. Mi madre tenía un novio con el que salía hacía varios años del que estaba hasta el moño y con el que seguía saliendo digamos que por inercia.

Mi abuela tenía una vecina cheposa que tenía tres hijos y una sobrina, la cual era la mejor amiga de mi madre. Un día mi madre subió a casa de la vecina a buscar a su amiga y vio en la cocina a un señor muy feo (esto lo dice mi madre no lo digo yo) sentado comiendo queso y bebiendo vino. Este señor resultó se el hermano pequeño de la vecina y tío de la amiga de mi madre y poco después mi padre. ¿Qué como llegó a convertirse en mi padre? Pues fácil. Mi madre se fue a pasar unos días a Madrid con su amiga y casualidades de la vida, ese señor vivía allí y una cosa llevó a la otra y mi madre volvió a casa anunciando a mi abuela y a su novio (antes amante) que se casaba. Pero que no se casaba con su novio de toda la vida, si no con el hermano de la vecina y tío de su amiga. Sobra decir que a mi abuela y a su novio (mi futuro abuelo) les dio un patatús con la noticia ya que mi madre sólo tenía diecisiete años y si se casaba iba a pasar de ser una chica sin responsabilidades a ser una esposa y madre de dos hijos.

Con todo y con eso, como mi madre otra cosa no, pero cabezota lo suyo, consiguió el permiso de mi abuela y se casó con el hermano de la vecina y tío de su amiga y fruto de ese matrimonio, nacieron tres hijos y uno de ellos es la que escribe. …Y ahí comenzó la historia de mi vida. Pero eso… eso es otra historia.


Nota del Autor: Cualquier parecido de esta historia con la realidad es pura coincidencia…. O no vaya usted a saber.


Más historias en casa de Gus

11/4/11

SED


Te acercas lentamente a mi lado, me tomas por la cintura y empiezas a besarme -No, no quiero, te digo que no Me besas como enloquecido.

–Déjame comerte a besos- me repites suavecito

-No, no quiero, te digo que no

Y cargándome en sus brazos me llevó desesperado, hasta que logró vencerme. Me arrancó la ropa a pedazos, me puso en la cama con sumo cuidado, y haciendo vibrar mi cuerpo, logró hacerme retorcer de placer, y me dijo:

-Te haré gemir una y otra vez, atándome a tus manos, subiéndome sobre ti

Y abriéndome las piernas su lengua introdujo dentro de mí.

-Te castigaré,-me dijo.- De deseos, de placer, y serás como un volcán lleno de pasión y fuego. Y retozó en mi cuerpo tenso de lujuria y sediento de amar.

Ya mi cuerpo le responde con mis suaves movimientos.

- Acaríciame -le digo-. Besa y muerde mi boca, quiero que tomes mis senos y acércalos a tu pecho, ven, sube a mi cuerpo, quiero sentirte bien dentro, sube y baja con placer. Arranca un grito de mis entrañas y déjame extenuada derramando sobre ti mis orgasmos ya pasmados. Ahora ven, y ahógame con tus besos. Déjame agonizar bajo la dicha, bajo la lluvia de tu semen y viviré en la orilla de tu boca, mojando con la punta de mis dedos el manantial que sale de tu sexo

6/4/11

ESTE JUEVES UN RELATO: A CUATRO MANOS. LA CARA


Observo tu cara purísima y resplandeciente y veo que de ella surge una luz silenciosa que todo lo desnuda, una luz que descubre paraísos y mares de ceniza. Es una cara que oculta sombras con su belleza y vuela como un pájaro en libertad. No puedo sacarte de mi cabeza, intentar olvidar tu rostro, es como ahogar el corazón y tratar de ignorarlo es como vivir a ciegas, dando tumbos. No sé quien eres pero siento la imperiosa necesidad de hablarte. Como acercarme a ti? Con que excusa? En mi imaginación armo toda clase de planes fantásticos pero al sentarme frente a ti en el tren cada día, los desecho. Tienes una mirada triste e intensa, la belleza de esa mirada azul me paraliza, solo me queda observarte furtivamente cuando creo que no me ves. Esta mañana al bajar has olvidado un sobre con papeles sobre tu asiento. He querido avisarte pero el tren ha sido más rápido que yo y ya estamos nuevamente en marcha. Con cuidado abro el sobre, son exámenes médicos según el membrete de los informes. No debería leer pero me gana la tentación: “Paciente: Juan Ignacio Lattari, 32 años. Diagnóstico: ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Presenta endurecimiento y/o pérdida progresiva de fibras nerviosas. Pronóstico: Atrofia/Parálisis muscular progresiva en un lapso de 6 meses a 2 años.” Al final del informe, escrito en lápiz, leo lo siguiente: “A la chica guapa del tren: tu rostro es el mejor comienzo para mis mañanas; si has llegado hasta aquí comprenderás porque no me he animado a hablarte hasta ahora. Luego he pensado que perdido por perdido ... ahí va: Le concederías unos minutos de charla y un café a un condenado? Espero tu respuesta mañana.”

INMA Y ANNY


Más caritas en casa de Gus

23/2/11

ESTE JUEVES UN RELATO: EL CONSTRUCTOR DEl MUNDO 2ª PARTE

Este relato lo ha escrito mi marido, el no tiene un blog donde plasmarmo asi que me ha pedido que lo publique en el mío.



El sonido de la máquina, ese beep incesante y monótono era el único sonido que rompía el silencio de la habitación. El ruido de la respiración asistida se había convertido en parte de ese pequeño rincón del mundo. Por eso, ya ni lo oía, era parte de un todo. Estaba cansado y delante de su cama, recordaba los días de compañía, rememoraba una y otra vez su mirada de manera obstinada, casi enfermiza. Me parecían lejanos, perdidos como algún capitulo en un libro de miles de páginas.
La seguía mirando y allí estaba, ajena al mundo, perdida en ese inmenso océano de olvido que se supone es estar en coma. Hacía unas horas que había vuelto a construir sus recuerdos, mis recuerdos… los nuestros. Pero la inmensa alegría que me producía ver su sonrisa se tornaba en dolor al saber que ese mundo era como un castillo de arena que desaparece cuando se lo traga el mar.
Durante mucho tiempo había seguido con ese juego, construyendo un mundo de papel. Me valía su sonrisa, el suave tacto de su piel, pero ¿de que me valía? Cuando el contador volvía a cero me estrellaba de nuevo contra un muro, contra las cuatro paredes de esta habitación.
Me levanté y volví a colocar la flor. Ésta se inclinaba burlona, como sabedora de la verdad que me esperaba.
Al sentarme de nuevo, me sentí cansado, con un cansancio infinito. No un cansancio físico si no mental. Como el condenado a muerte que sabe que su tiempo se ha acabado. Unas lágrimas brotaron de mis ojos y al caer hicieron un ruido seco y mordaz. La máquina cambió su beep discontinuo a un pitido constante y agudo, una línea continua y azul asomó en la pantalla. Se abrió la puerta y una mano
extraña se apoyó en mi hombro, su voz me lo dijo todo:Quizás sea mejor así”

ESTE JUEVES UN RELATO: EL CONSTRUCTOR DEl MUNDO


Te veo ahí dormida, sin más ruido en esta habitación que el sonido del monitor que me indica que aún quedan esperanzas. Y sueño que construyo un mundo para ti.
Es un mundo mágico, lleno de luz. Un mundo en el que no tiene cabida ni el dolor ni la desesperación. Está hecho de retazos de mi vida, de tu vida, de nuestra vida. Y te veo sonriente, paseando por las calles ajena a todo tu dolor y llena de vida. Vida que ahora está en mis manos….
Miro a mi alrededor y te vuelvo a ver dormida y me doy cuenta que sólo estaba soñando, que sigues ahí postrada y lo único que queda es esa margarita que me mira y se ríe porque ella sí está llena de vida.
Me acerco te acaricio el rostro y siento que no debo pedir perdón. Pero aún así, mientras acerco mi mano al monitor y lo desconecto, un susurro se escapa de mis labios….
“Lo siento mi amor, lo hago porque te amo”
Más constructores maravillosos en casa de Gus

17/2/11

TE DESEO


El deseo se apodera de mi cuerpo quemándome por dentro y siento como poco a poco hiervo y me estremezco al cerrar los ojos y soñar al con tus besos, con tus manos en mis pechos, con tu lengua lamiendo mi cuello y haciéndome perder el sentido del tiempo...
Te deseo y mis pezones que están erectos. Lo comprueban, te esperan, mis piernas tiemblan al sentir tu piel, al sentir como presionas tu cuerpo hacia mi...
Quiero tenerte, quiero llenarme de tu miel, quiero sentir tus manos apretando mis caderas, quiero sentirte penetrando mi inferior y es que te deseo, deseo subirme a ti, abrazarte junto a mi, mecerme y hacerte gemir...
Hoy quiero hacerte el amor, lamer y chupar tu parte más viril, hacerte venir y ver como este momento, como toda esta pasión te gusta y la disfrutas tanto como yo...
Te deseo, quiero hacerte el amor una y otra vez, me llenas, me prendes. Tócame, bésame, mírame, bébeme te estoy esperando...Sí, ya te estoy amando.

14/2/11

CON LAS MANOS EN LA MASA


A veces pasa, que mientras cocino, mis manos se mueven mecánicamente, removiendo el guiso, y la mente se me pierde en los laberintos de mi imaginación.
Y entonces pienso en ti, que llegas por detrás para abrazarme suave y besar mi nuca. Pasas una mano por mi cintura y con la otra me retiras el cabello, tan delicadamente que, antes de sentir tus labios, ya me estremecen las yemas de tus dedos.
Y comenzamos un suave baile contrapuesto, yo de espaldas a ti y tú frente a mi espalda, vaivén acompasado sin miradas cruzadas, pues yo vigilo la olla y tú, quién sabe si andarás espiando tras la curva de mi cuello.
Aún así, sin mirarme, me diriges con esa mano que abandonaste sobre mi ombligo, moviendo nuestras caderas a derecha e izquierda, y me besas, bajando del cuello al hombro y vuelta a subir.
Y siento que cambias el paso para rozarte contra mí, y esa mano abandonada, que dejó atrás mi vientre y ya pasea indiscreta sobre mi pecho, cobra vida, atrayéndome hacia ti, mientras tu cuerpo me empuja sobre la encimera.
Se diría que quieres atravesarme con tus envites, se diría incluso que quieres herirme, porque tus besos ahora muerden, tus manos pellizcan y la dulzura de tus palabras se ha tornado urgencia. Un “te deseo” resuena en mi cabeza y me estremece.
Entonces tomo aire, suspiro y, de pie, tal cual estoy, acaricio mi tobillo izquierdo con el empeine de mi pie derecho. Todo se difumina, la olla borbotea, y sonriendo, vuelvo a remover el guiso, en mi cocina.