15/8/11

ESTE JUEVES UN RELATO: LO QUE ESCONDEN LAS PALABRAS

Te prometo que te usaré en pretérito imperfecto, con el verbo que prefieras, que no trascenderás al futuro perfecto, yo por mi parte me comportare como un pluscuamperfecto.
Si lo de conjugar verbos  nos aburre, siempre nos quedarán otras gramáticas.
Orales o no orales, si quieres podemos probar con sustantivos o añadirle algún adjetivo. Pero si en vez de tanta lengua eres más de lo espiritual, podemos buscar la sabana santa por mi cama.
Te prometo ser atea en tu religión, siempre que seas tu agnóstico en mis sueños.
No hace falta que prediques los diez mandamientos, que prometo no hacer caso de tus leyes y perder de vista las mías.
Te juro ser solo obediente al instinto, el que te hace ser adicto a mis caderas.
Y en la suma de los cuerpos, prometo buscar el verbo perfecto, que se esconde bajo el vientre.


Más palabras donde Juan Carlos

9/8/11

ESTE JUEVES UN RELATO: A LA PLAYA


Hace años, paseaba por la cala del Sardinero en Santander de la mano de la persona que más he amado jamás. Íbamos en silencio, pero no era un silencio incómodo porque ese silencio decía muchas, muchas cosas ya que esa iba a ser nuestra última noche juntos.
Nos conocíamos hacia años y aunque vivíamos en la misma ciudad, nuestras vidas eran incompatibles.
La primera vez que hicimos el amor fue en esa misma cala y como único testigo teníamos al cielo lleno de estrellas que iluminaban nuestros cuerpos desnudos. Desde esa noche, todos los años quedábamos ese mismo día para volver hacer el amor en el mismo sitio. Así llevábamos diez años.
Durante el resto del año, ni una llamada, ni un mensaje, ni un café y si por un casual nos cruzábamos por la calle, pasábamos de largo como dos completos desconocidos, sin tan siquiera mirarnos, pero ambos deseando que el tiempo pasara y llegara nuestra noche para amarnos sin medida.
Aprovechábamos al máximo nuestra noche, teníamos que hacerlo ya que en cuanto salía el sol, él desaparecía y solo quedaba de esa noche el recuerdo y un colgante plateado de una bruja sentada en la luna y a sus pies, una piedra rosa pendido de mi cuello. Era su manera de decirme que me esperaba a la misma hora y en el mismo sitio al año siguiente. Yo tenía que llevar puesto el colgante todo el año, y el día antes de nuestro encuentro, debía quitármelo y dejarlo en una consigna de correos. Ese era el trato. Dijimos que nunca nos diríamos adiós, que llegado el día en el que nuestra historia se acabara, uno de los dos no devolvería el colgante. Entonces, sólo entonces, sabríamos que esa sería nuestra última noche juntos.
Faltaban apenas veinticuatro horas para volver a verle. Estaba ansiosa. Hacía tanto que no sentía sus caricias… Y aunque el aroma de su piel estaba tatuado en mi piel, necesitaba volver a besarle fervientemente para volver a sentirme viva. Me dirigía a correos con mi colgante, con mi pasaporte a una noche más de amor eterno, cuando algo me detuvo. No puedo explicar muy bien qué fue. Sólo diré que no fui capaz de desprenderme de mi brujita rosa. Llevaba diez años en mi cuello colgada, solo me la quitaba veinticuatro horas, pero esta vez no pude desprenderme de ella porque cuando intente hacerlo empezó a faltarme el aire y es que mi colgante, mi brujita rosa, no era solo mi pasaporte hacia una noche inolvidable, era desde hacía años, parte de mí.
Esa noche, en esa cala del Sardinero, supe que nunca más le volvería a tocar, a sentir, a besar, a amar. Supe que nuestra historia de amor se había terminado y supe que jamás volvería a enamorarme. Pasamos la noche desnudos, bajo la luz de la luna más grande y más llena que jamás mis ojos habían visto, haciendo el amor desenfrenadamente, sin mediar palabra, pero sabiendo los dos que esa era nuestra última noche. Me quedé dormida casi al amanecer, entre sus brazos, con la luna y el mar, nuestro mar como únicos testigos tal y como venía haciendo los últimos diez años y, cuando desperté, supe que todo había acabado, que jamás mis labios rozarían los suyos nunca más. Me toqué el cuello y el colgante había desaparecido. Me levanté de golpe. Empezaba a faltarme el aire, necesitaba el colgante para poder seguir con mi vida, esa vida que yo odiaba pero que no podía dejar y me di cuenta que a mi lado había una nota que decía…
“Sólo si me amas, recuperarás lo que un día te di. Búscalo como solo tú sabes hacerlo, con los ojos del corazón”

Llevo ocho años sin verle, sin sentirle… No he vuelto a cruzármele por la calle. Todos los años vuelvo a nuestra cala a la misma hora y el mismo día y me quedo dormida esperándole aunque sé que él no vendrá.

Este año, no podré asistir a mi cita, me voy de crucero, no se… Algo me dice que hoy voy a volver a respirar.

Más playas donde JUAN CARLOS

6/8/11

BENDITA LOCURA


Bendita locura que apaga mi cordura cuando se vuelve insoportable.
Bendita locura que me ayuda dar portazos a todo aquello que me está asfixiando.
Bendita locura que me da fuerza para que pueda volar hacia dónde mis alas me quieren llevar.
Bendita locura que puede estremecer mi cuerpo con una sola mirada.
Bendita locura que se apodera de mi mente cuando la razón toma ventaja al corazón.
Bendita locura que despeja mis dudas con un brote de sinceridad.
Bendita locura que espanta los miedos que intentan apoderarse de mi libertad.
Bendita locura que me desmaya cuando tu sonrisa roza mis labios.
Bendita locura que llena mi piel de miles de estrellas fugaces cuando duermes a mi vera.
Bendita locura que me habla cuando estoy a solas junto a mí...
Bendita locura que desgarra mis entrañas cuando el Amor me deja tirada.
Bendita locura que me permite no morir.
Bendita locura que me hace Sentir.

4/5/11

ESTE JUEVES UN RELATO: LA COMIDA



La verdad que una no sabe muy bien a qué atenerse con las nuevas tendencias gastronómicas. Parece ser que el comer ha pasado de ser una necesidad básica de todo ser humano, a convertirse en una nueva ciencia o en la fabricación de nuevos productos que más bien parecen sacados de laboratorio.

Yo no puedo por menos que esbozar una sonrisa, cuando no una sonora carcajada, cuando una oye hablar de espuma de zanahoria, virutas de huevo ó, tiene cojones, deconstrucción de tortilla de patatas.

¿Pero qué es eso de deconstrucción?, si ahora va a resultar que yo soy una cocinera de última generación y de guante quirúrgico, pues nunca he conseguido hacer una tortilla de patatas con la estética tan estupenda que vemos en los bares o que hace mi madre, pues a mi, que aunque me queda muy rica, parece más un revuelto que otra cosa.

La cosa es que una anda despistada y ve en los cocineros mediáticos más pose, negocio, y marketing, que buena cocina. Y es que dar conferencias sobre la espuma de zanahoria mola mucho, y además te sacan en la tele. ¡¡¡Si es que yo me quiero comer un pinchito y no una escultura!!!

Estamos de acuerdo en que la cocina también es estética y evoluciona, pero creo que estamos perdiendo el norte, porque el sazonar un plato con pan de oro tiene bemoles. Por supuesto que cada uno es muy libre de comer dónde quiera y lo que quiera, pero yo no me quiero quedar con hambre. Que te sirvan un plato con tres porciones de no se sabe muy bien qué, con unos nombres que asustan, unos precios estratosféricos y que hayas tenido que hacer un año antes la reserva, pues puede ser de lo más fashion, pero yo prefiero el bocata de calamares de toda la vida.

Así que dejémonos de chorradas, usted que prefiere, ¿un par de huevos fritos con chorizo y un buen vino, ó nubes de limón nitrogenadas con esencia de almendra?

Un saludo, y buen provecho.


Más comilones en casa de Mª José

13/4/11

ESTE JUEVES UN RELATO. RELATO HISTÓRICO


Cada familia tiene su historia y esta es la historia de la mía.

Ummm veamos… ¿por dónde empiezo? ¡Ah si! Por el principio como es lógico. Bueno, es que en mi familia…. La lógica y lo lógico no existe. Y veréis como al final del relato me dais la razón. Empecemos por mi abuela materna que es de la que se todo o prácticamente todo, porque de mi abuela paterna no se apenas nada, bueno, si, que tenía tres tetas en vez de dos como todas las mujeres, pero eso no es relevante y es otra historia. Bien ¿Por dónde iba? ¡Ah sí! Ya me acuerdo. Mi abuela materna. En sus tiempos, alta, con el pelo castaño claro y los ojos grises. En fin, un bombón de la época. Pues bien, mi abuela, ha tenido dos maridos y dos amantes de los cuales, uno se convirtió más adelante en marido también. Total, ha enterrado a dos maridos y a un amante. Del primer amante tuvo una hija, a la cual reconoció como hija suya no su amante si no el padre del susodicho que era viudo; Ya que el amante en cuestión estaba casado y en época de Franco, tener un hijo con otra mujer estando casado, era motivo de cárcel. Total que la hija en cuestión pasó de ser hija de su padre a ser hija de su abuelo y sobrina de su padre. ¿Me seguís? Pues hay más.

Más tarde, conoció a su primer marido, y pese a que su madre (mi bisabuela) la dijo una y otra vez que ese hombre no era bueno y que le dejara, mi abuela, prefirió comprobarlo por ella misma y se casó con él dándose cuenta la misma noche de bodas que su madre tenía razón con respecto a su ya marido, cuando este la propinó su primera paliza. Seguían siendo tiempos de Franco y mi abuela la pobre, entre paliza y paliza, tuvo tres hijas más que con la anterior hacían cuatro. Sobra decir que la infancia de la hija mayor no fue muy buena que digamos, ya que su padrastro le propinaba tantas palizas a ella como a su madre.

Un día mi abuela le echó valor y decidió ir a denunciar a la guardia civil a su marido pese a que en aquella época, la guardia civil no solo no te ayudaba sino que si no volvías a casa, por las buenas, te llevaban ellos por las malas. Pues bien, cuando la guardia civil escuchó a mi abuela, por algún extraño motivo, decidió ayudarla y ellos mismos sacaron de la casa al marido de mi abuela. Sobra decir, que en esos años su marido se gastaba todo el dinero en borracheras y que mi abuela, trabajaba como una mula de carga para que sus hijas pudieran por lo menos tener un plato de comida en la mesa.

Después de aquello, mi abuela siguió trabajando y en uno de esos trabajos conoció a su segundo amante. Amante que años más tarde se convertiría en su segundo marido y en mi abuelo. Él estaba casado y tenía dos hijas. De hecho él y su mujer eran los jefes de mi abuela. Pero como la carne es débil, mi abuela estaba de muy buen ver y él era muy buen hombre pero todo lo que tenía de buen hombre lo tenía de mujeriego, pues le echó el ojo a mi abuela y se convirtió en su amante hasta que un fatídico día su mujer murió y entonces mi abuela pasó de tener un amante a tener una relación formal y años más tarde un marido. Y digo años más tarde porque él se había quedado viudo pero mi abuela aún estaba casada con el anterior y este tardó varios años en morirse. Total que mi abuela se vio de golpe con cuatro hijas propias y dos añadidas.

Poco a poco fueron pasando los años y mi madre se hizo mayor y ahí…. Mi madre tenía un novio con el que salía hacía varios años del que estaba hasta el moño y con el que seguía saliendo digamos que por inercia.

Mi abuela tenía una vecina cheposa que tenía tres hijos y una sobrina, la cual era la mejor amiga de mi madre. Un día mi madre subió a casa de la vecina a buscar a su amiga y vio en la cocina a un señor muy feo (esto lo dice mi madre no lo digo yo) sentado comiendo queso y bebiendo vino. Este señor resultó se el hermano pequeño de la vecina y tío de la amiga de mi madre y poco después mi padre. ¿Qué como llegó a convertirse en mi padre? Pues fácil. Mi madre se fue a pasar unos días a Madrid con su amiga y casualidades de la vida, ese señor vivía allí y una cosa llevó a la otra y mi madre volvió a casa anunciando a mi abuela y a su novio (antes amante) que se casaba. Pero que no se casaba con su novio de toda la vida, si no con el hermano de la vecina y tío de su amiga. Sobra decir que a mi abuela y a su novio (mi futuro abuelo) les dio un patatús con la noticia ya que mi madre sólo tenía diecisiete años y si se casaba iba a pasar de ser una chica sin responsabilidades a ser una esposa y madre de dos hijos.

Con todo y con eso, como mi madre otra cosa no, pero cabezota lo suyo, consiguió el permiso de mi abuela y se casó con el hermano de la vecina y tío de su amiga y fruto de ese matrimonio, nacieron tres hijos y uno de ellos es la que escribe. …Y ahí comenzó la historia de mi vida. Pero eso… eso es otra historia.


Nota del Autor: Cualquier parecido de esta historia con la realidad es pura coincidencia…. O no vaya usted a saber.


Más historias en casa de Gus

11/4/11

SED


Te acercas lentamente a mi lado, me tomas por la cintura y empiezas a besarme -No, no quiero, te digo que no Me besas como enloquecido.

–Déjame comerte a besos- me repites suavecito

-No, no quiero, te digo que no

Y cargándome en sus brazos me llevó desesperado, hasta que logró vencerme. Me arrancó la ropa a pedazos, me puso en la cama con sumo cuidado, y haciendo vibrar mi cuerpo, logró hacerme retorcer de placer, y me dijo:

-Te haré gemir una y otra vez, atándome a tus manos, subiéndome sobre ti

Y abriéndome las piernas su lengua introdujo dentro de mí.

-Te castigaré,-me dijo.- De deseos, de placer, y serás como un volcán lleno de pasión y fuego. Y retozó en mi cuerpo tenso de lujuria y sediento de amar.

Ya mi cuerpo le responde con mis suaves movimientos.

- Acaríciame -le digo-. Besa y muerde mi boca, quiero que tomes mis senos y acércalos a tu pecho, ven, sube a mi cuerpo, quiero sentirte bien dentro, sube y baja con placer. Arranca un grito de mis entrañas y déjame extenuada derramando sobre ti mis orgasmos ya pasmados. Ahora ven, y ahógame con tus besos. Déjame agonizar bajo la dicha, bajo la lluvia de tu semen y viviré en la orilla de tu boca, mojando con la punta de mis dedos el manantial que sale de tu sexo

6/4/11

ESTE JUEVES UN RELATO: A CUATRO MANOS. LA CARA


Observo tu cara purísima y resplandeciente y veo que de ella surge una luz silenciosa que todo lo desnuda, una luz que descubre paraísos y mares de ceniza. Es una cara que oculta sombras con su belleza y vuela como un pájaro en libertad. No puedo sacarte de mi cabeza, intentar olvidar tu rostro, es como ahogar el corazón y tratar de ignorarlo es como vivir a ciegas, dando tumbos. No sé quien eres pero siento la imperiosa necesidad de hablarte. Como acercarme a ti? Con que excusa? En mi imaginación armo toda clase de planes fantásticos pero al sentarme frente a ti en el tren cada día, los desecho. Tienes una mirada triste e intensa, la belleza de esa mirada azul me paraliza, solo me queda observarte furtivamente cuando creo que no me ves. Esta mañana al bajar has olvidado un sobre con papeles sobre tu asiento. He querido avisarte pero el tren ha sido más rápido que yo y ya estamos nuevamente en marcha. Con cuidado abro el sobre, son exámenes médicos según el membrete de los informes. No debería leer pero me gana la tentación: “Paciente: Juan Ignacio Lattari, 32 años. Diagnóstico: ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica). Presenta endurecimiento y/o pérdida progresiva de fibras nerviosas. Pronóstico: Atrofia/Parálisis muscular progresiva en un lapso de 6 meses a 2 años.” Al final del informe, escrito en lápiz, leo lo siguiente: “A la chica guapa del tren: tu rostro es el mejor comienzo para mis mañanas; si has llegado hasta aquí comprenderás porque no me he animado a hablarte hasta ahora. Luego he pensado que perdido por perdido ... ahí va: Le concederías unos minutos de charla y un café a un condenado? Espero tu respuesta mañana.”

INMA Y ANNY


Más caritas en casa de Gus